Tarta tatín de cebolla by Iker Morán

Ingredientes

– Hojaldre o masa quebrada

– 5 cebollas medianas

– Queso provolone

– Vino de Oporto

 

Preparación

Aunque tradicionalmente la tarta Tatin se hace con manzana –hay decenas de variantes dulces- en este caso hemos optado por una versión salada y bastante libre en la que, eso sí, jugamos con los elementos clave de este tipo de pastel: una masa de hojaldre o quebrada y un producto que hemos caramelizado antes.

Lo primero, limpiamos y cortamos las cebollas de tamaño mediano en mitades. En una sartén y a fuego suave las dejamos que vayan cogiendo color con una gota de aceite. Pasados unos minutos, añadimos un chorro de vino de Oporto o cualquier otro vino dulce.

La idea es que se vayan haciendo muy poco a poco, cogiendo ese punto caramelizado del vino. Tampoco hace falta que se hagan mucho, porque después irán al horno con el resto de la tarta, pero sí es importante que cojan color.

En un molde bajo y redondo, extendemos la masa y repartimos por encima las mitades de cebolla hasta ocupar toda la superficie. Los huecos los rellenaremos con trozos de queso provolone que iremos cortando a medida. Al fundirse en el horno, además de ocupar todos los espacios de la tarta, aportará un excelente contraste con el dulzor de la cebolla.

Podemos usar cualquier queso que nos apetezca y que funda bien. Además de rellenar los huecos de la tarta, podemos rallar un poco por encima.

En el horno, ponemos la temperatura a 150 grados (queremos que se haga poco a poco) con calor arriba y abajo, y dejamos la tarta unos 40 minutos, pero observándola de vez en cuando para que no se haga demasiado.

La clave es que la superficie quede bien dorada –no necesitaremos gratinar, porque queremos calor suave en las cebollas- y la masa esté hecha. El queso se encargará de unirlo todo y darle un toque muy rico a esta versión de la Tatin.

 

 

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